Reflexiones desde Júpiter

Por Gabriel Páramo

Los mundos posibles de la ciencia ficción I

Mercurio

El arte en general y en particular la literatura son uno de los instrumentos que emplea el ser humano para desarrollar realidades alternas que nos permiten vivir lo que no es real, pero sí verdadero. La ciencia ficción es un género poco comprendido y, a menudo, injustamente despreciado. Muchos se avergüenzan de haber leído ese tipo de obras y otros más, sin seguramente haberse acercado jamás a ninguna de ellas, las califican de literatura escapista que “solo habla de extraterrestres”.

Venus

Quienes escriben son privilegiados pues crean mundos, tan válidos para sus lectores como los cotidianos, y lo hacen desde mucho tiempo antes que el desarrollo de los mundos virtuales de la computación. Todo se lo debemos a los narradores.

Se dice que un mentiroso es quien dice una mentira para obtener provecho y que, en ese sentido, los escritores serían necesariamente mentirosos. No estoy tan seguro de ese juicio, porque mentira implica engaño y ¿acaso el novelista o el cuentista engañan?

Para ilustrar lo hasta aquí expresado, hablaré de tres casos.

Tierra

Dan Simmons es el autor de Hyperion, una de las sagas más impresionantes de la ciencia ficción cuyos dos primeros títulos (Hyperion y Regreso a Hyperion) son dos obras fundamentales de la literatura del siglo XX, de novelas de terror como Vampiros de mentes y de gran cantidad de obras de los más variados temas y géneros, Dan Simmons demuestra que, en realidad, su especialidad son los viajes al interior de la mente de los seres humanos, a tratar de mostrar lo más profundo de los procesos que los llevan a actuar de una forma determinada, a ser como son.

En Fases de gravedad, un astronauta que viajó en una de las últimas misiones Apolo a la Luna hace un viaje de descubrimiento personal al buscar a su hijo que ha caído bajo la influencia de un mercader de misticismo. En ese viaje, Baedecker reencuentra sus motivaciones y tiene la oportunidad de tomar decisiones éticas en torno al mundo que lo rodea. Al mismo tiempo, es testigo de la degradación de muchos de los valores inspirados en el racionalismo propiciados por un retorno a valores místicos fundamentalistas que llevan a uno de sus compañeros, por ejemplo, a hablar de un encuentro con la divinidad en su viaje a la Luna del que no habló nunca antes de convertirse en predicador.

Baedecker, el protagonista de Fases de gravedad observa de la manera en que se entrelazan los hechos ocurridos en la niñez de otro de sus amigos con la enfermedad y la paternidad en el momento de tomar decisiones que pueden llegar a costarle la vida, pero que si no se tomaran serían una traición en todo lo que se cree y en lo que se ha vivido.

La novela es un ejercicio de análisis de los sistemas de creencias que se enfrentan a una posmodernidad que nos trae integrismos, magia y horóscopos; que nos vende guerras en televisión, consumo global y escepticismo. Es una novela que basa la esperanza de la humanidad en la razón, como resume Maggie Brown, otro de los personajes, al hablar de su sistema de creencias: Creo en la riqueza y el misterio del universo; no creo en lo sobrenatural.

Marte

A veces, como algunos piensan de las comidas, lo mejor viene al final. Así ocurre con la novela El libro del día del juicio final, de la escritora estadounidense Connie Willis.

Las primeras páginas del libro pueden ser aburridas. Sin embargo, la narración adquiere fuerza casi de manera inesperada pues la narración que la autora hace de la lucha de la historiadora protagonista para confortar a los habitantes del pueblito inglés medieval durante el principio de la peste donde está atrapada, así como los retratos que hace de héroes y villanos, inocentes y malvados, santos y personas comunes es, por decir lo menos, portentoso.

Sin embargo, la ciencia ficción permite por su naturaleza alegórica crear cuadros vívidos y profundos sobre situaciones límite a las que se enfrenta el ser humano de manera que nos permita reflexionar, como ocurre con El libro del día del juicio final sobre nuestro propio mundo, sobre nosotros mismos y sobre si seríamos capaces de alertar a los desconocidos sobre nuestros males con un kepe from haire. Der fevreblau hast hifallen us (aléjense de nosotros, el mal azul (peste) ha caído sobre nosotros, en inglés medieval) como lo hace la protagonista de la novela.

Cinturón de asteroides

Michael Crichton fue un médico que escribió mucha ciencia ficción. Algunos lo desprecian porque fue un autor de grandes tirajes. Sin embargo, logra reflexiones asombrosas de la realidad humana como ocurre en Mundo perdido, continuación de Parque Jurásico, novelas cuyas versiones cinematográficas, visualmente impresionantes en su época, quedaron mucho a deber a la esencia de las obras escritas.

En Lost World, Michael Crichton nos cuenta que los velocirraptores eran unos dinosaurios extraordinariamente inteligentes y con una vida necesariamente social. Sin embargo, debido a que en la novela esos dinosaurios habían crecido sin padres ni estructura social, se tornan criaturas impredecibles, violentas y, sobre todo, egoístas. Son capaces de destruir cualquier cosa, incluso sus crías, con tal de conseguir sus metas a corto plazo.

Nosotros vivimos actualmente en una sociedad de velocirraptores. Queremos éxito rápido y vida fácil. Como todos estamos bien, todos tenemos nuestra verdad y todos poseemos un cachito de razón, entonces para qué construimos, para qué entablamos relaciones serias, para qué crecemos.

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