Refugiados, entre la vida, la muerte y la indiferencia mundial

Por Melina González /// Ágora Digital  

  • Según la ONUDD, entre el 2000 y el 2018, los grupos criminales, con fuerte presencia en centroamérica mataron en todo el mundo a un millón de personas, la misma cifra de muertes causadas por las guerras.

Cerca de cuatro millones de personas, durante el 2018, solicitaron asilo político en países ajenos a los propios y, una, de cada dos, fueron menores de edad.

Medio Oriente, sigue siendo la región con mayor índice de personas que abandonan sus hogares, con la finalidad de obtener refugio en algún país europeo, según la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

No obstante, en su informe presentado el año pasado, concerniente al 2018, la tasa de solicitudes por parte de migrantes centroamericanos, aumentó en comparación con los cinco años inmediatos anteriores.

Tan sólo durante el 2018, la ACNUR dio cuenta de 350 mil solicitudes de asilo por parte de venezolanos, a las que se sumaron 353 mil, de migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala, países, que son considerados, desde hace ya varios años, como parte de la emergencia migratoria mundial.

Las principales razones del desplazamiento por parte de los centroamericanos, a los que se suman migrantes de Colombia y Venezuela, son los altos niveles de violencia provocados por el aumento del crimen organizado, la presencia de cárteles de droga y bandas urbanas, según detalla la ACNUR.

Acorde a los datos arrojados por el último censo de Población y Vivienda, realizado el año pasado en Guatemala, la tasa de homicidios presentó un ligero incremento en comparación con el 2018, que pasaron de 22.6 por cada 100 mil habitantes en ése año, a 26, durante el 2019; en promedio, en dicho país, se cometieron 300 homicidios cada mes.

Guatemala, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ( ONUDD), ocupa, desde hace varios años, el puesto número 10 de los países más violentos, equiparando su cifras a países como México y Colombia.

Pero El Salvador y Honduras, no presentan estadísticas mejores, por el contrario, según ésta misma agencia, son, junto con Venezuela y Jamaica, los únicos cuatro países del mundo con tasas de homicidio que superan los 40 por cada 100 mil habitantes, por encima, incluso, que las cifras en México.

Y es que, según la ONUDD, entre el 2000 y el 2018, los grupos criminales, con fuerte presencia en estos países centroamericanos, mataron en todo el mundo, a cerca de un millón de personas, la misma cifra de muertes causadas por las guerras; tan sólo durante el 2019, la misma oficina de las Naciones Unidas, advirtió que cerca de 70 mil asesinatos estuvieron relacionados con el crimen organizado y las pandillas, con fuerte presencia también, en estos países.

En este contexto, el 26 de julio del año pasado, Estados Unidos y Guatemala, suscribieron un convenio a través del cual, se estipula la transferencia de solicitantes de asilo bajo el concepto del “tercer país seguro”, es decir, a través de éste pacto, Guatemala, que fue decretado como “país seguro” por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, recibirá a todos aquellos solicitantes de asilo en Estados Unidos, que dicho país, decida regresar.

Ésta medida, que comenzó a aplicarse de manera inmediata, tuvo efecto en migrantes salvadoreños y hondureños, no obstante, a partir de diciembre del año pasado, se amplió a migrantes mexicanos.

El convenio, denunciado por asociaciones civiles, como violador de tratados internacionales, fue firmado por Guatemala en medio de presiones por parte del gobierno de Estados Unidos, quien amenazó con aplicar una serie de sanciones económicas en caso de no signarse, amenazas que tuvieron también eco en el gobierno de México y, ante las cuales, se reforzó la presencia militar en la frontera sur, con la finalidad, de impedir el paso a las caravanas migrantes.

Éste, es el primero de tres pactos hechos por el gobierno de Estados Unidos, quien también nombró como “país tercero seguro” a El Salvador y Honduras, aunque, en éstos, aún no han entrado en vigencia.

Medios nacionales e internacionales, han advertido que las deportaciones hacia Guatemala, de mexicanos que llegan a la frontera con Estados Unidos a solicitar protección humanitaria, ya han iniciado, aunque, hasta el momento, se desconocen cifras exactas.

Ésta política, que expertos advierten, podría desencadenar consecuencias fatales para los migrantes, pues serían devueltos a entornos altamente violentos, de los cuales, huyen, podría afectar, de manera inmediata, a cerca de un millar de familias mexicanas que fueron detenidas en la frontera entre México y Estados Unidos.

No obstante, las cifras, podrían ser mayores, pues, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, las detenciones de migrantes mexicanos aumentaron durante el 2019 en comparación con el 2018, que pasaron de 2 mil 600 a 6 mil detenciones en el año que recién concluyó.

De los migrantes detenidos, se desconoce con certeza, según información ofrecida por esta misma agencia, cuántos estarían en condiciones de solicitar asilo, no obstante, organizaciones civiles en Estados Unidos advierten que podrían superar el millar, cantidad que, de acuerdo al nuevo tratado de cooperación migratoria con Guatemala, podrían ser enviados a dicho país para dar trámite a su petición y, si el gobierno de Estados Unidos así lo determina, quedarse a vivir en el país centroamericano.

México es el quinto país con mayor número de solicitudes de asilo en Estados Unidos en el mundo, según el alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados; entre 1994 y el 2014, más de 200 mil mexicanos han solicitado asilo político en Estados Unidos, por lo que dicha acción, es considerada como retrógrada y devastadora por asociaciones humanitarias.

Las causas del desplazamiento de mexicanos, advierte la agencia internacional, son las mismas que las de los migrantes centroamericanos: los altos niveles de violencia y criminalidad. No obstante, a diferencia de otros migrantes, los mexicanos, padecen las más altas tasas de rechazo por parte del gobierno de Estados Unidos, alcanzando hasta el 98% de negación para otorgar una visa humanitaria.

La alta tasa de rechazo a las peticiones de asilo por parte de los migrantes mexicanos y, la entrada en vigor del acuerdo de cooperación migratoria con Guatemala, crean un panorama desalentador para los miles de mexicanos que, año con año, se ven forzados a dejar sus hogares, víctimas de la violencia sistemática que azota y asola al país y que dejó, tan sólo durante el 2019, más de 26 mil muertes.

Las posibilidades de sobrevivir y encontrar una mejor calidad de vida, parece ser, ahorcan a los migrantes, no sólo de México, sino de Centroamérica, pues, grupos defensores han advertido que, enviar a los solicitantes a Guatemala, podría costarles la vida, dado el contexto de violencia que también prevalece en ese país, circunstancia a la que también se enfrentan, de quedarse en sus hogares.

La lucha por sobrevivir, se torna más desgastante y difícil para quienes padecen la violencia de primera mano; la gama de posibilidades por encontrar una solución se acorta, mientras sus gobernantes, ésos que juraron protegerlos, siguen sin lograr pasar del discurso al hecho, gobernando con mano temblorosa y, acatando, las decisiones que Estados Unidos, toma, en su afán por lograr disminuir la migración hacia su país.

Cruzar México en la Bestia. Foto/// Fernando Ávila

*Melina González. Historiadora. Periodista, cinéfila, docente y eterna estudiante, actualmente vive, trabaja y crece en Estados Unidos. Generosamente colaboradora en esta Ágora construida desde el nosotros para todos y todas.

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