¿El plan para derrocar a López Obrador comenzó hace 107 años?

Por Julián J. Hernández /// Ágora Digital

(21-09-2020).- El 22 de febrero de 1913 cayó asesinado Francisco I. Madero; el atentado lo urdió Victoriano Huerta, jefe del Ejército, quien de esa forma subió al poder. Por más que aparentó haber llegado por vueltas del azar, siempre se le vio como un usurpador.

A pólvora y sangre pasaron los años siguientes hasta que en 1917 se promulgó la nueva Constitución, y terminó el periodo de luchas armadas.

La caída de Madero, conocida como la Decena Trágica, fue también un golpe moral para los mexicanos que deseaban una democracia real y no un simulacro al gusto de Porfirio Díaz. Al pagar con su vida y exigir “sufragio efectivo, no reelección”, se le bautizó como apóstol de la democracia.

Por alguna extraña razón, este pasaje ha sido comentado, analizado y reinterpretado por Pedro Salmerón, Jesús Ramírez, Rafael Barajas y Paco Ignacio Taibo II, adherentes o funcionarios ellos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Me ha parecido extraño porque ya pasaron los centenarios de la Revolución Mexicana y de la Constitución del 17, cuando se estudió la figura de Francisco I. Madero y se revisó su legado. En los últimos meses, los mencionados hicieran varios foros sobre el magnicidio. Picado por la curiosidad, me di a la tarea de escuchar sus ponencias en Youtube para tratar de entenderlos. Si he captado bien, ya se verá. Pero, después de seguir sus palabras, he quedado estupefacto.

En algunas de esas conferencias presentaron el libro “El linchamiento gráfico de Francisco I. Madero”, escrito por Rafael Barajas “el Fisgón”, uno de los mejores caricaturistas mexicanos. En cierta ocasión, el autor estuvo acompañado por Beatriz Gutiérrez Müeller, esposa del Presidente.

A propósito, ¿recuerdan alguna cita López Obrador, en su mensaje matutino, acerca del tema? Hay una proverbial: “Al triunfo del movimiento maderista, se desatan en contra de Madero todos, todos, todos, en general. De ahí viene lo de la prensa fifí”.

“El linchamiento gráfico de Francisco I.Madero” aborda la relación de esas publicaciones y el presidente que terminó con el porfiriato, según se desprende de estos conversatorios. En particular, Rafael Barajas analiza dos: El Ahuizote y Multicolor. La obra está ricamente ilustrada con dibujos y contiene valiosa información. Cierto: aquellos editores satirizaron con crueldad al apóstol de la democracia y lo equipararon, a veces, con un asno.

Desde que tomara posesión, en noviembre de 1911, Madero enfrentó una feroz embestida de estos medios y del periódico El Imparcial, que nunca cesó hasta su asesinato en 1913. Pero él, un demócrata, un estadista, un defensor de los derechos ciudadanos, ¿cómo debía actuar si no era respetando esas libertades?

Francisco I. Madero y José María Pino Suárez murieron baleados por órdenes del general Huerta. Hasta ahora, es lo cierto, documentado y consensuado por los historiadores. Pero Rafael Barajas cree en la existencia de un plan maquinado por diversos grupos para derrocar al Presidente, más allá del descontento causado por los compromisos incumplidos del maderismo. En este plan destaca un elemento, a su juicio, esencial: la prensa.

“Yo creo que queda acreditado que sí se trató de una campaña de linchamiento, y que fue una campaña impulsada por los mismos grupos de poder que echaron a andar el golpe de estado”, asegura Barajas en una conferencia. Ya tenemos la mención del periodismo como cómplice golpista; el periodismo fifí, por supuesto.

Era de esperarse una revelación sensacionalista que más adelante aparece. Para ello, El Fisgón debe hermanar 1913 con 2020.

“Cuando yo me di cuenta de que Andrés podría ganar las elecciones presidenciales –dice Barajas–, yo me decidí a hacer este libro porque precisamente habla de lo que ocurrió en un momento histórico cuando un grupo revolucionario, con contradicciones, con problemas, tomó el poder y fue derrocado”.

Con estas palabras, muchas declaraciones comienzan a cobrar sentido. Recuerdo a López Obrador y su divisa “Abrazos, no balazos”, y pedir a las abuelas (aquellas con nietos en el crimen organizado) que los regañen. Recuerdo al comando federal que acorraló a Ovidio Guzmán, y que después, humillado, lo dejó libre. Recuerdo a periódicos, opositores y académicos condenar la sumisión del gobierno ante el narcotraficante. Y recuerdo, sobre todo, la postura de los escritores oficialistas: los señalamientos de la prensa son un golpe de estado, blando, pero golpe al fin.

¿Es que hay señales de algo así y no me doy cuenta? Me consta, en cambio, la virulencia de la Cuarta Transformación hacia la prensa, sobre todo a Reforma, Proceso y El Universal. “Por eso es tan importante que, ante las manifestaciones fascistas, no seamos tolerantes”, dice Jesús Ramírez, coordinador de Comunicación Social del Gobierno de la República, en la presentación de Barajas y su libro.

No estoy convencido de que esté en marcha un ataque para desestabilizar a la Presidencia pero sí de cierta obsesión por las conspiraciones y el uso de la historia para darles realidad. “Y yo creo que la gran lección (de la Decena Trágica) es que hay un montón de hijos de la chingada en este país, con cuidado. ¡Ojo, ojo con ellos!”, sentencia Paco Ignacio Taibo II, otro de los participantes en el cenáculo, junto a Ramírez y Barajas.

Sí, ojo con la prensa, secunda “El Fisgón”, porque podrían organizar golpes de Estado como el de Madero. “Es muy probable que las propias redacciones de los periódicos hayan servido como ´tanques de pensamiento´ para hacer el trabajo de descrédito contra Madero”. Esto se parece mucho al Bloque Opositor Amplio, un documento seudoconfidencial presentado por Jesús Ramírez en Palacio Nacional. Sin más evidencia, el vocero informó que dicho bloque, o BOA, busca revocar a López Obrador en 2022. Uno de sus puntos reza: “Desde ahora, campañas BOA en medios de comunicación y redes sociales cuestionando los resultados de gobierno (desempleo, pobreza, inseguridad y corrupción)”.

La moraleja (porque parece fábula) sale desnuda: cuando un presidente sube al poder con gran respaldo popular, como Madero y López Obrador, el viejo régimen se empeña en derrocarlo. Los gobiernos con mayor legitimidad sufren linchamientos de la prensa. Los periódicos, cuando publican historias de crisis y descontento bajo regímenes populares, no informan: dan golpes de Estado.

Pueden hallarse las mismas ideas en textos y comentarios de John Ackerman, Pedro Miguel, Epigmenio Ibarra y Fabrizio Mejía, simpatizantes también de Andrés Manuel López Obrador.

Con tales argumentos, al resto de los periodistas nos han dejado en una disyuntiva paupérrima: o eres golpista o eres apologista. ¿Habrá castigos? ¿Repercusiones?

DUDAS Y RESPUESTAS

De la Historia con mayúscula guardo una certeza: es irrepetible. Jamás ha habido otro Napoleón o Moctezuma o Hernán Cortés. Las revoluciones mismas, diferenciadas unas de otras por poco tiempo, han tenido finales equívocos. Quizás por mi rústica literalidad no veo la naturaleza cíclica de la historia. Ciertamente, soy inexperto en la materia.

He consultado con un verdadero conocedor, y me ha facilitado una síntesis de las principales corrientes de estudio. Puedo constatar que la visión de los morenistas tiene una base romántica. Para ellos, como para los autores de mediados del siglo XIX, la historia es esencialmente formativa y moralizante, y narra la vida de los grandes personajes (o tenidos por tales) como responsables de los cambios mundiales.

Con tantos problemas, uno esperaría que el Ejecutivo Federal y sus correligionarios tuvieran la atención fija en el presente. Pero, invitan a lo contrario, a mirar atrás: “Hay que aprender de la maestra de la vida, que es la historia”, dice López Obrador. Se equiparan, pues, con el movimiento maderista; hasta insinúan una reedición de la Decena Trágica. ¿Y si terminan, al final, en un foxismo ñoño?

  • Del autor: No soy supersticioso pero evito pedir la sal. No soy de derecha pero le voy al América.  No soy masoquista pero vivo de la pluma. He trabajado para Siglo 21, Revista Entrepreneur y Grupo Reforma. Soy consultor de marketing y redacción. https://www.facebook.com/julian.j.hernandez.mx

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