Crean ropa nueva con tela vieja, así zurcen el planeta

Por Gerardo Romo

CDMX.- Donde unos ven basura, otros ven oportunidades para crear.

Así, Saighira, una niña de 10 años convirtió su pantalón viejo y roto en una falda, la primera que sale de sus manos, tardó tres horas en hacerla.

“Cuando crezca quiero ser diseñadora de modas”, afirma. La idea, según su madre, la tiene desde los tres años.

Saighira acostumbra coser con máquina o a mano ropa para sus peluches. También le gusta el arte, la música, la ciencia, aprender, siempre aprender. Pero su pasión y amor está en la costura. Ahora está feliz  luciendo su falda nueva con una sonrisa tan grande como el sol.

Camila Juárez es una niña futbolista que llegó al bioparque San Antonio ataviada en su uniforme de “Pumita” para hacer una bolsa de mezclilla.

A ella le surgió el gusto por la costura al ver cómo su abuela hacía blusas, bordados, cobijas, gorras con telar, aguja.

“Hacía cosas tan bonitas que yo quiero empezar a hacerlas”, dijo Camila ya con su bolsa echa, luego de usar por primera vez la máquina de coser.

Ya quiere hacerle una falda y una blusa a su hermana y aprovechar la ropa que ya no le queda creando prendas nuevas.

Las niñas llegaron por primera vez al taller de costura con telas recicladas llamado “Zurciendo el Planeta”, creado por Nora Napolitano y Eunice Méndez donde, mujeres, hombres y familias reutilizan sus ropas y telas viejas, para así reducir la contaminación ambiental generada por la industria textil.

La iniciativa se creó el día del Planeta, un  22 de Abril de 2016.

La idea es fomentar una cultura ambiental que reduzca la basura que por miles de toneladas llega a diario a los rellenos sanitarios de la Ciudad de México por el uso excesivo de ropa que pronto queda en desuso.

“El límite para crear es la imaginación”, asegura Dora Napolitano.

 La industria textil, afirma Napolitano, es la segunda más contaminante del mundo, sólo detrás de la industria petrolera, además, que en muchos países, esta actividad no está regulada y todos los desechos se vierten sin filtros no tratamiento a los ríos.

Sólo en 2015, la producción textil en el mundo emitió 706 mil millones de kilos de gases de efecto invernadero, equivalente a las emisiones combinadas de 185 centrales de carbón  

Ella y su compañera Eunice cargan cada una con sus máquinas de coser, se colocan fines de semana en parques, bibliotecas o lugares públicos, con sus bultos de ropa vieja, que ponen a disposición de quien asiste.

Es su manera de que poco a poco la gente, los niños, cambien sus hábitos de consumo.

Dora y Eunice lanzan un reto a los que acuden al taller y a quienes como tú nos  leen ahora:

“¡No compren nada nuevo en un año!… y se darán cuenta que pueden vivir bien con lo que tienen, para cuidar el planeta lo ideal sería aprender a vivir sólo con lo indispensable”.

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